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FOTO DE AGENCIAS. |
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En la Comunidad Tripaiñan, sector
Malpichawe de Lautaro, se instaló un monumento recordatorio donde en
1641 se realizó el denominado Parlamento o Paces de Quilín, que
estableció la independencia del Pueblo Mapuche al sur del Río Bío Bío.
En este lugar la historia recuerda una reunión masiva realizada el 6 de
enero de 1641 junto al Río Quilleñ (lágrima), de la que emanó el primer
tratado de paz acordado entre mapuches y españoles, después de casi un
siglo de lucha en la Guerra de Arauco.
Aquí se estableció el Río Bío Bío como división entre ambos pueblos. Los
españoles, derrotados en una cruenta guerra, reconocieron la libertad de
los mapuche en su territorio, y los mapuches permitieron el tránsito por
la costa de españoles hacia las provincias del sur, el ingreso de
misioneros y comerciantes, entre otros acuerdos diplomáticos que fueron
ratificados por el rey Felipe IV de España el 29 de abril de 1643.
Esta fue la inauguración del primero de cuatro íconos conmemorativos
realizados en conjunto entre la CONADI y la Universidad Católica de
Temuco, lo que se levantarán en lugares trascendentales para la historia
del pueblo mapuche. Los otros lugares son Kuralaba, en Lumaco, cerro
Marimán, en Negrete y Koz Koz, cerca de Panguipulli.
El ícono instalado en Quilleñ fue plasmado en madera nativa por los
escultores Juana Pérez y Hamilton Lagos, y representa a dos parejas
mapuche, una de jóvenes y otra de ancianos. Su elaboración se basó en la
idea de una niña de la familia Tripaiñan; idea que ambos artistas
supieron llevar a la madera, con una altura tal que obliga a alzar la
vista para apreciar el valor de su expresión.
El monumento fue ubicado en una hermosa planicie bordeada por árboles
nativos y el río Quilleñ, lugar de reunión tradicional de la comunidad,
donde se autorizará la entrada a cualquier visitante, y para cuya
difusión también se ha solicitado su incorporación como atractivo
turístico de la región.
Alta diplomacia
Los oradores del evento destacaron
que el parlamento realizado en este lugar –hace más de 360 años- es un
ejemplo de que los mapuche siempre han considerado el diálogo como la
principal opción para resolver los conflictos. “Nuestra historia señala
que el pueblo mapuche siempre ha utilizado el diálogo para resolver sus
conflictos y avanzar en su desarrollo, lo que queda demostrado en los 30
parlamentos realizados en los últimos 500 años”, señaló Claudia Novoa
Cayupan, Subdirectora Nacional Sur de la CONADI.
Asimismo, destacaron que tras la realización del parlamento, se firmó un
tratado pionero en su tipo, similar a los tratados internacionales
actuales. “En este parlamento se incorporó la defensa mutua, en caso de
agresión por un tercer país, algo que en la actualidad vemos en el
MERCOSUR, los mapuche ya lo habían acordado con los españoles hace más
de 300 años”, indicó Juan Ñanculef Huaiquinao, encargado del programa
patrimonio de la Unidad de Cultura y Educación de la CONADI.
Según lo indicado por historiadores y especialistas presentes en la
actividad, el resultado de este parlamento constituyó un reconocimiento
oficial de la independencia de la Nación Mapuche por parte del Imperio
Español, pues reconocía en los mapuches la soberanía sobre su territorio
al sur del Bío Bío, ello varios siglos antes de la Independencia de los
EE.UU, considerado por la historiografía como el primer país
independiente de América.
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PARLAMENTO DE QUILIN
PEl gobernador de Chile Francisco López de
Zúñiga, marqués de Baides, había empezado a
ofrecer numerosos agasajos y regalos a los
lonkos mapuches que se presentaban en
Concepción. Fue el caso de Antonio
Chicaguala y Lonkopichón, que en octubre de
1640 volvieron a sus tierras con bastones de
mando con empuñadura de plata y con la
invitación a todos los lonkos para asistir a
una junta que solemnizara las paces entre
ambos pueblos.
El 6 de octubre se envió una citación a
todos los encomenderos de la colonia, para
que se presentaran en Concepción en
diciembre y se integraran a la comitiva que
acompañaría al gobernador a acordar las
paces con los mapuches. El marqués organizó
el parlamento en Quillín, en el llano a
orillas del río del mismo nombre, uno de los
afluentes del Río Cholchol. López acudió
acompañado de un ejército de 1.376 españoles
y 940 "indios auxiliares". Por el lado
mapuche el principal asistente fue el toqui
Lientur, secundado por Butapichún, los
lonkos Chicaguala, jefe de 1.000 guerreros,
y Lonkopichón, cabeza de 3.000 guerreros.
Es fama que las reuniones se llevaron a cabo
con una pompa y solemnidad que resultaba
inédita para los españoles de Chile. En el
lugar se dispuso de todo lo necesario para
atender a los mapuches que asistieran. Tras
finalizar la negociación, la comitiva
española avanzo hasta La Imperial, donde le
fueron entregados algunos cautivos. Se debe
considerar que los documentos conocidos
fueron emanados únicamente por uno de los
dos bandos que participaron en la reunión:
los españoles. Y que los acuerdos alcanzados
fueron compromisos verbales. En esto son
diversos de lo que habitualmente se
considera un tratado, pero todo indica que
ambos bandos trataron de dar a estas paces
la calidad de compromiso solemne. Y que la
administración española archivó las actas
del parlamento como un "tratado
internacional".
Los acuerdos fueron:
-Que los mapuches conservarían su absoluta
libertad, sin que nadie pudiera molestarlos
en su territorio ni esclavizarlos o
entregarlos a encomenderos;
-Que su territorio tenía como frontera norte
el Biobío;
-Que los españoles destruirían el fuerte de
Angol, que quedaba dentro del territorio
mapuche;
-Que los mapuches debían liberar a los
cautivos españoles que retenían;
-Que dejarían entrar a sus tierras a los
misioneros que fueran en son de paz a
predicarles el -cristianismo;
-Que se comprometían a considerar como
enemigos a los enemigos de España y que no
se aliarían con extranjeros que llegaran a
la costa.
Los acuerdos fueron ratificados por el rey
Felipe IV de España el 29 de abril de 1643.
El tratado suele ser interpretado como un
reconocimiento oficial de la independencia
de la Nación Mapuche por parte del Imperio
Español. Esto es correcto si se considera
que se aceptaba a los indígenas una
soberanía efectiva y sobre su territorio.
Esta soberanía no era limitada, sino por
acuerdos propios de una alianza convencional
entre dos naciones, como asegurar el libre
transito para ciertos dignatarios o evitar
el paso franco de los enemigos del aliado.
¿Koyang o parlamento?
Los
cronistas reiteradamente dejarán constancia
acerca de las ceremonias que los mapuche
denominaban koyang, los compararán con los
cabildos españoles, explicarán cómo se
realizaban las juntas entre los mapuche y
señalarán aspectos rituales para celebrar
las paces, por ejemplo celebrar victorias o
para convocar a la guerra. También dejarán
constancia acerca del significado del koyang.
Estaban Erize, en su diccionario
araucano-español, define el "coyag", como
Junta solemne o parlamento.
Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán nos
explicará que: “tienen señalado y
dispuesto un lugar conocido en cada
parcialidad para sus parlamentos y consejos
de guerra, que llaman Lepum, y cuando se
ofrece alguna consulta o cojao (que así
llaman a estas juntas)”. Vicente
Carvallo y Goyeneche, acusa también la
diferencia: “En este caso suspenden toda
hostilidad i empieza a tratar de ajustes,
que se concluyen en una asamblea que ellos
llaman buta-coyan, i los españoles de aquel
reino, parlamento”. e igual forma se
refiere el Abate Molina quien nos cuenta
que: “Terminada, pues, que sea la
guerra entre las dos naciones, se hace luego
un congreso, que los Españoles llaman
Parlamento, y los araucanos Huincacoyag”.
También Felipe Gómez de Vidaurre confirma
que: “Allí se trata de las causas de la
guerra que expone el toqui que pretende
declararla, o la ha declarado ya con sus
hostilidades, las cuales, ordinariamente,
son aprobadas por el ancacoyan o buta-coyan,
esto es, por el consejo de los araucanos, o
por el gran consejo".
Por otra
parte Diego de Rosales dirá al respecto:
“Y en las juntas generales, que llaman Coyao
(...) que son los lugares donde se juntan a
tratar las cosas de importancia, que son
como los lugares de el cabildo". Como se
ve, la palabra koyang, era conocida entre
los cronistas. En los escritos se puede
observar que esta palabra estaba asociada a
un evento particular de la sociedad mapuche,
en el que se trataban temas de enorme
importancia, para lo cual tenían lugares
específicos donde realizaban sus
convocatorias. Asistían a ellas determinadas
personas, se administraba justicia y se
tomaban decisiones para la paz o para
convocar a la guerra. Por lo tanto se
caracteriza por ser un espacio de
interacción social, política y militar.
Los españoles asociaron la función del
koyang, con la de “cabildo”, por lo tanto lo
que operaba en este caso era la traducción a
los ámbitos del entendimiento hispano.
Jerónimo de Vivar nos dará una notable
visión acerca de esto al comparar estos
eventos con los del cabildo español. En este
contexto dice que:
“Ciertas veces del año se ajuntan en una
parte que ellos tienen señalado para aquel
efecto que se llama regua, que es tanto como
decir “parte donde se ayuntan” y sitio
señalado como en nuestra España tienen donde
hacen cabildo. Este ayuntamiento es para
averiguar pleitos y muertes, y allí se casan
y beben largo. Es como cuando van a cortes,
porque van todos los grandes señores. Todo
aquello que allí se acuerda y hace es
guardado y tenido y no quebrantado. Estando
allí todos juntos estos principales, pide
cada uno su justicia".
Lo que
describe Vivar, es la estructura y función
de un koyang. En su escrito, como también en
los otros cronistas, queda explícitamente de
manifiesto, como estas juntas eran reuniones
periódicas que se daban en la sociedad
mapuche, y el hecho que obedecían a una
costumbre anterior a la llegada de los
españoles.
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