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FOTO DE AGENCIAS. |
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En el marco de la Semana de las
Libertades, se acercó hasta Bariloche (Río Negro) el poeta, fotógrafo y
tallador mapuche Alan Paillan Manquepillan, que reside habitualmente en
Santiago (Chile). A partir de la invitación del Kolectivo el Kultrunazo
puso de relieve algunas de las facetas en las que incursiona, ya que
presentó el libro “Kutral. Instala/zión fotopoética en Bábilon warria” y
además, coordinó un taller en cuya transcurso enseñó a tallar un che
mamül, elemento tradicional de la cultura mapuche.
Paillan Manquepillan sostuvo que su presencia en el oriente cordillerano
se inscribió en “el asunto de apoyar la iniciativa que se está generando
acá y también, en la idea de continuar haciendo redes con la gente que
está en distintos territorios. La intención también es ir presentando
parte del trabajo mío, en este caso, ando promocionando un libro de
escritos poéticos. Pero como yo tallo madera, también surgió la idea de
aprovechar la visita y hacer un taller de tallado tradicional mapuche
con un che mamül, para hacer uno acá y que quede para que esté a
disposición”.
En relación a “Kutral (fuego)”, explicó el poeta, instalador y fotógrafo
es que “es un trabajo que se elabora a partir de imágenes, de
fotografías en espacios públicos y también en distintos territorios. Hay
fotografías de la zona lakfenche, por ejemplo, de Mehuin. También en
Karirriñe, que queda en territorio pewenche, además de otras en Temuco y
en Santiago. Entonces, son imágenes que he captado ahí, de actividades y
otras cosas. Pero también elaboro algunas instalaciones visuales, que
son elementos que intervienen en los espacios públicos para propiciar
una reflexión. Por ejemplo, un choyün (brote) que surge desde el asfalto
en la ciudad”.
Con esas intervenciones y las imágenes que de ellas obtiene, Paillan
examina “de qué forma como mapuche, en el contexto urbano donde vivo,
hacer visibles aquellos elementos naturales que para nosotros son
importantes, dentro de una ciudad donde prima todo lo artificial: las
luces, el asfalto... Allí donde de pronto lo natural pasa desapercibido
y no le prestamos atención... Con este asunto de las instalaciones
visuales (busco) hacer estas intervenciones y un llamado de atención
también, para ver lo natural que aflora. Eso, por un lado fotografías e
imágenes cotidianas, actividades e instalaciones visuales, más textos
poéticos que reflexionan. Así se conforma Kutral”, describió.
Legado de los antiguos
El artista presentó su trabajo gráfico durante la jornada del 10 de
octubre, en el Centro Cívico de Bariloche. Pero en realidad, su
participación en la Semana de las Libertades incluía otra actividad,
cuyo comienzo se llevó a cabo en el barrio El Frutillar. Allí principió
el taller de tallado tradicional. Explicó entonces que “un che mamül es
un tallado en madera ancestral del pueblo mapuche que nos han legado los
kuyfikeche (antiguos), que cumple la función de hacer de puente. De
puente entre los kuyfikeche y nosotros que estamos acá, en este
espacio... Hace de puente entre distintos espacios”, insistió.
Enseñó Paillan que “el che mamül tiene algunos elementos que siempre son
iguales, aunque algunas cosas cambien. Por ejemplo, lleva como una
especie de metawe (recipiente de cerámica) acá arriba (sobre la cabeza),
que hace referencia a Tren Tren y Kai y Kai, cuando las aguas subieron y
las tierras también. Entonces, los mapuche se subieron a la cima.
Subieron, subieron, subieron el cerro y las aguas... Entonces llegó un
momento en que ya estaban en el techo del cielo y por eso la gente se
puso metawe en la cabeza, como para no quedar pegada. Se pusieron ese
elemento, que aparece en todos los che mamül”. La talla en cuestión
reproduce una silueta humana, que justamente por encima luce esa suerte
de cuenco.
Precisó el tallador que “se coloca en el cementerio y en otros sitios
también ceremoniales. En la práctica, la instalación del che mamül no se
ha llevado a cabo durante mucho tiempo, entonces ahora hay un grupo de
gente que está retomando el che mamül, por ejemplo, familias y
comunidades de Osorno, desde donde vengo. En vez de ponerle una cruz
cristiana, están poniendo este tallado tradicional mapuche a sus
finados. Es un tema sobre el que se está haciendo una reflexión y
retomando la práctica”.
“En el libro también sale eso”, informó Paillan. Se trata de ver “cómo
persiste la memoria tradicional mapuche en los territorios urbanos. Al
instalarlo en un espacio de ciudad como Santiago, se dice con este
elemento que ese territorio es mapuche, señalarlo con identidad mapuche,
en contraposición a los elementos winka, como los monumentos. En aquel
caso Pedro de Valdivia, acá (Julio) Roca... Es ver cómo contraponemos
los distintos elementos y los ponemos a la par para generar una
reflexión sobre los espacios públicos”. La intención era que el che
mamül que resultara del taller adquiriera carácter móvil para acompañar
de ahora en más, los futuros emprendimientos del Kolectivo El Kultrunazo.
Y que el debate continúe.
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