| |
 |
|
FOTO DE ELIAS PAILLAN. |
| |
|
|
El
día 03 de septiembre se realizó en la Universidad de la Frontera de
Temuco, la presentación del libro de Alan Paillán Manquepillán, poeta
mapuche nacido en Santiago, pero más que poeta un comunicador de
palabras e imágenes, a través de una interesante propuesta estética,
llenó de música y conversación la Sala Los Avellanos de esa casa de
estudios. Allí fue escuchado por estudiantes y profesores del
Departamento de Lenguas y Literatura, quienes apoyaron esta iniciativa.
Se trató de un evento en el que participaron acompañando a Paillán el
grupo musical “Los Pirulongko”, el cantautor de Puelmapu Rodolfo
Montecinos y Johan Paillán, quien entregó reggae donde utilzó la lengua
mapuche y el español. Una muestra variada de las incursiones artísticas
de jóvenes mapuche, quienes a través de su trabajo relatan y describen
las realidades por las que atraviesa la sociedad mapuche en su conjunto.
Alan Paillán, nos entregó es una
propuesta estética diferente: una combinación de imagen y palabra, que
el ha denominado “Kütral” Para nosotros los mapuches, que estamos
evocando las imágenes de nuestro entorno en la palabra, este trabajo es
una apuesta que nos llena de alegría y nos invita a mirar no sólo
aquellos espacios del mundo rural, sino mirar hacia el ambiente en donde
ahora crecen la mayoría de los nuestros: la ciudad, la waria. Kütral, es
el fuego en mapudungun. Y es fuego, fuerza lo que se aprecia en las
imágenes y palabras que entrega Paillán, la búsqueda de la purificación
de la limpieza, de aquello sucio y enfermo con lo que convive en la
ciudad.
Hay aquí una combinación de
identidades, por un lado el mapuche que ha crecido en la ciudad y que la
mira desde esa perspectiva, y por otro, ese mismo niño mapuche que si
bien crece allí escucha cada tarde a sus padres, que cansados le relatan
la vida en el tuwün, de donde vienen. Asimismo, hay en este trabajo la
misma resistencia de la naturaleza prisionera y sufriente en la ciudad,
el Mapocho que se ve avanzar sucio y pestilente, rodeado de animales
enfermos, una naturaleza llorosa que parece llamarnos, y cuyo espíritu
está a punto de caer. Ahí se nos muestra Paillàn, es tal vez la metáfora
de lo que sucede con los miles de mapuche que sobreviven a duras penas
en la ciudad hostil a la cual fueron expulsados luego del proceso de
reducción de tierras y cuando el empobrecimiento de las familias les
obligó a caminar a las poblaciones, donde fueron instalándose. Las voces
de muchos mapuche de la waria santiaguina que se nos vienen cuando
exclaman:
“Üñum tañi müpü reke ta tripawpuel pukem,
Kam fachi matu feypin ta dungu, küme feypin”
Como el vuelo al final de invierno
o esta urgencia de decir
Simplemente decir”
Son estas voces que crecen en la ciudad, que la sienten, que la viven,
que reciben la palabra en las imágenes televisivas, en el mp3, en el
reggeaton y la bulla de las empolvadas poblaciones de la periferia
capitalina. Son los descendientes de nuestros tíos y parientes que
partieron a la capital (igual a todas las capitales de esta América
morena, donde la historia se repite) para buscar un mejor futuro cuando
la tierra se achicaba y achicaba. Y luego esta voz triste que nos llama,
que nos invoca, que nos urge a hablar, a pensar y pensarnos, está
pidiendo un “por favor” en una doliente imagen del animal al final de la
muerte:
“Fachi dungu feyngayu mülepe nag:
¡Zoy küme mongen!
Mas bien te sugiero te sugiero, Mas bien!
Hay en este trabajo de nuestro lamngen, una evocación constante a la
palabra, la palabra en su origen tal como cantaron sus padres y abuelos,
así el sonido en mapudungun: el, puel , puel, pueeeel…! Nos trae los
ülkantun con los que bailamos una alegría, en medio de la trilla o en la
junta familias amigas para el Wüño Tripan Antü. Para finalizar, quiero
decir, que como mapuche es una gran alegría presentar este trabajo,
invitarlos a uds a conocer la obra de Alan Paillan Manquepillán, que hay
aquí la voz de sus padres, abuelos y también una mirada actual y
realista de nuestra sociedad mapuche. Paillán, “el que reposa mirando al
cielo”, se ha dado la pausa de ver con sus ojos , ponerlo en imagen y
palabras y mostrarlo al mundo, Manquepillán, el espíritu del cóndor, que
observa desde lo alto… Alan, el de la ciudad, sólo ha puesto en este
libro, lo que su tuwün y su küpalme han señalado en el tiempo, y que han
confluido en su persona. Müna küme kdaw lamngen..! Müna küme az ka küme
dungu kay..! Fey llemay. Akuy piam.
* Editora de Azkintuwe. Reseña
publicada en Suplemento ZAPILKAN.
< VOLVER
|