| |
 |
|
FOTO DE ARCHIVO. |
| |
|
|
Víctor
Farías (quien ejerce ahora en una universidad chilena), en abigarrada
síntesis de articulista del diario chileno La Segunda, emite flagrantes
errores históricos y tergiversaciones del conocimiento científico
social. Nos presenta el horror actual del comunismo, el marxismo, aliado
de los ecologistas, indigenistas y neo-nazis. Esa ‘alianza’ (imaginada
por Farías) anti-neo liberal pereciera restablecer la lógica de la
‘guerra fría’. El furor se sigue a la nostalgia: por fin reencuentra un
enemigo frontal; vuelca su adrenalina sobre el pensamiento crítico y las
prácticas opuestas al liberalismo y el capitalismo contemporáneo. Invoca
falsamente ‘el conocimiento’ para descalificar groseramente a quienes
apoyen el reconocimiento de derechos colectivos del pueblo mapuche, en
Chile.
Farías debiera responder intelectual
y éticamente ciertas falsificaciones básicas que estampa:
- Lo que llama mito, ideología nazi
de “un pueblo sin espacio” no se relaciona con la historia mapuche. Esa
historia no es de expansión militar y negación de otras identidades y
pueblos. Ha sido de resistencia contra el Estado inka, el imperio
español, la ocupación de su territorio por el Estado de la República
(décadas de 1860 a 1880), el “arreducionamiento” de los lof o
comunidades en pocas y malas tierras. Ha enfrentado el afán del Estado,
secundado por intelectuales políticos del tipo Farías que han buscado
por dos siglos dar con una “solución final” que pretende exterminar su
identidad como pueblo mapuche mediante la supresión de la propiedad
colectiva de la tierra comunitaria y la imposición de ‘títulos de
propiedad individuales’, los abusos y robos de tierra y otros mecanismos
para ampliar la migración a las ciudades y para entregar la mano de obra
mapuche al mercado.
Al contrario, la racionalidad liberal
que formó y dirigió el Estado chileno -como cualquier colonialismo de
raíz liberal en Europa o América- avasalló a los pueblos originarios, so
pretexto de ‘falta de espacio vital’ para realizar la ‘civilización’
conforme a las reglas de la explotación de la masa de trabajadores
directos = capitalismo. Queda claro que el fundamento ético
político-intelectual de la ideología nazi es muy afín con el fondo de
los argumentos que sostiene Farías.
- El anti marxismo de Farías falsea
la historia de ese pensamiento. Marx jamás colocó en términos
excluyentes el concepto de ‘clase’ y de grupo étnico. Baste aludir a sus
trabajos sobre la independencia de los irlandeses, de la comuna rural
rusa, etc. ¿No ha reparado Farías que los mapuche, o aymara o los
campesinos mestizos en nuestro sub continente se han proletarizado y
desproletarizado, han transitado del trabajo asalariado a sus
‘comunidades’ y viceversa…sin que los liberales logren (“solución
final”) que dejen de saberse cultural, identitariamente distintos? ¿No
ha entendido que para lograr una convivencia humana y eficaz de
chilenos-mestizos y mapuche, se debe primero reconocer su identidad y
derechos colectivos inherentes?
Su ira ideológica-política reside en
que los mapuche, mediante sus luchas y acción proactiva, no necesitaron
del marxismo ni de otras corrientes para resistir. Han mostrado que su
identidad étnica puede, en momentos históricos relevantes, ir junto con
una conciencia ‘de clase’; saben que ambas expresiones pueden
retroalimentarse y dar a sus demandas un contenido tan anti liberal como
que hoy el principal denegador de sus derechos es el gran capital
(empresas hidroenergéticas, forestales, de celulosa, pesqueras, etc., su
lógica contaminadora, destructora del medio ambiente de mapuches y
chilenos. Por eso es que tantos no mapuche y mapuche coincidimos, para
su pesar. No es ‘el enemigo interno’ el que lo amenaza a Ud., señor
Farías, sino la búsqueda de una convivencia humana y justa, Un futuro
conjunto es lo que aúna a ecologistas, marxistas, cristianos, etc.,
contra la depredación la sobre-explotación social.
- Muy torpe y desinformada es la
‘noticia’ de que tribus en EE-UU reúnen 1500 millones de dólares para
emprender negocios… Farías agrega que aquellas etnias nunca ‘tuvieron
trato especial’ del Estado. No obstante, los liberales de EE-UU
(orgullosos o no de las masacres de indios como recurso para construir
‘La Unión’) han reconocido derechos de las ‘naciones indias’. Los
liberales han preferido, eso sí, otorgar concesiones a las ‘reducciones’
para que instalen casinos, vendan alcohol o gasolina sin impuestos: un
camino que intentan para corromper o simplemente ‘integrar’ a esas
etnias. Farías pensará que es un buen precio a pagar a favor de integrar
indios al liberalismo…
Irracional y falso es decir que ‘el
mito racial’ sería la única forma de entender el concepto de etnia. Tal
afirmación es un recurso seudo intelectual para insistir en la
eliminación de las culturas e identidades de pueblos indígenas; o sea,
es un subproducto de ideologías del avasallamiento, ¡como la nazi! Para
abreviar, dejemos que sea Alejandro Lipschutz F- nacido en familia judía
en Riga, chileno por su propia opción, marxista y Primer Premio Nacional
de Ciencias en este país (en 1969)-, quien responda escuetamente
(mediante su escrito de hace seis décadas) el falso concepto de etnia de
Farías. Dice Lipschutz: “la palabra griega étnos es una noción de orden
social, mientras que genos es una de orden biológica”. En tal sentido
develó el reduccionismo biológico que sustentó la ideología de la
expansión colonial y otros procesos similares, señalando analíticamente
el significado de étnos se opone al de genos o raza: “...un mismo grupo
étnico se puede conformar, y en la mayoría de los casos se conforma, de
diversos grupos raciales”.
Así, son posibles las ‘mutaciones
étnicas’: el paso de indígenas o mestizos a blancos y de blancos a
indígenas (o lo que él denomina ‘mutación étnica invertida o
excepcional’). Agrega que el rechazo al cambio étnico obedece
exclusivamente a condiciones de orden social. “Étnos es una noción
sociológica general...; tribu y Nación son nociones sociológicas
especiales”. Tribu y Nación (la cual puede estar constituida por varias
tribus) son “grupos étnicos de distinta complejidad”.
Lejos de la ‘guerra contra el enemigo
interno’ que anima a Farías, los derechos mapuche tienen que ser
reconocidos y realizados para construir una convivencia más justa entre
todos los que compartimos esta tierra. Sr. Farías, ¿considera que el
Estado chileno es nazi al ratificar, y luego aplicar el Convenio 169 de
la OIT, la Declaración de la ONU sobre Derechos de los Pueblos
Indígenas? Somos cada vez más los que creemos que es posible y deseable
compatibilizar la diversidad cultural, en tanto valor universal que se
plasma en los derechos que hacen posible que se reproduzca la propia
identidad étnica, con la acción histórica para hacer avanzar valores
culturales objetivos de la humanidad entera.
< VOLVER
|