|
||||||||||||||||||
|
|
|
BUENOS AIRES / Será presidenta, con “a” final. Cristina Fernández de Kirchner obtuvo la mayoría necesaria y a punto de lograr una diferencia récord respecto de su principal rival, Elisa Carrió. La candidata oficial duplicó, número más o menos, los votos de Néstor Kirchner en 2003, una convalidación tan amplia como anunciada. Su legitimidad y una cómoda mayoría parlamentaria le abren perspectivas de gobernabilidad y le posibilitan el aura necesaria para empezar una nueva etapa. En un cuadro general de marcada disparidad geográfica y social de los apoyos, la senadora se hizo fuerte en el Conurbano Bonaerense, en el NOA, en el NEA, en Mendoza y en “su” Patagonia. Y claudicó o bajó mucho su promedio nacional en Capital, Rosario y Córdoba. Carrió, coronando una hábil y activa campaña, fue segunda, incrementando su caudal con relación a cuatro años atrás. Su desempeño le abre un espacio importante como referencia opositora. Roberto Lavagna y Alberto Rodríguez Saá capturaron porciones no desdeñables del padrón general.La sensación térmica y posiblemente la suma de diputados los dejan a la zaga de Carrió. Daniel Scioli arrasó en Buenos Aires, rebasó a Cristina y consolida un poder propio que habrá que mirar de acá en más. Fue una votación masiva, sobresaltada por denuncias opositoras que, de cualquier manera, no vician el resultado cuyo margen lo hace indiscutible.
El pueblo argentino eligió por primera vez una mujer para la Casa
Rosada, otra se quedó con la medalla de plata. Son avances progresistas
en democracia, en un contexto que da plafond a la continuidad de una
gestión a la que pocos atribuían viabilidad en sus inicios. Con datos
provisorios a su cierre, esta nota no consignará cifras precisas, Pero
es del caso resaltar que Fernández de Kirchner superó el piso de 40 por
ciento de los votos y que su gap con la segunda puede llegar a ser el
mayor que obtuviera mandatario alguno desde 1983, el más cercano son los
21 puntos que le sacó Carlos Menem a José Octavio Bordón en 1995. El soporte popular de Cristina Kirchner son las provincias que vieron resucitar sus economías regionales y los capas más humildes de la sociedad, seguramente las más receptivas a varios pilares del consenso del gobierno: la generación de puestos de trabajo, la consiguiente merma del desempleo, la reducción del universo de la pobreza, la ampliación de la masa jubilatoria. Ratificando lo visto en 2005 o ahondándolo, el punto débil del kirchnerismo fueron los grandes centros urbanos: Capital, Rosario, Córdoba, Mar del Plata. El kirchnerismo deberá reparar que no sólo le cuesta granjearse el aval de “los capitalinos”, sino el de casi todas las urbes populosas. El clivaje alude a imaginarios políticos previos (peronistas vs. no peronistas) pero no sólo a eso. También a diversidad de agendas y demandas entre distintos sectores ciudadanos. Scioli fue, no más, la nave insignia del voto cristinista. Un container de boletas le da legitimidad hacia afuera y hace crecer su figura dentro del espacio kirchnerista. Si se corrobora que tiene más votos que Fernández de Kirchner todo lo antedicho se potencia. Es un gobernador con peso propio, con un abanico de relaciones más parecido al peronismo tradicional que al kirchnerismo (Iglesia Católica incluida). Sus potencialidades le abren un abanico de futuros posibles: pueden sustentarlo como una estrella K o como un prospecto de aliado de alguna versión del “peronismo-peronista”. Unos suben, otros caen
Carrió volvió por sus
fueros, es hábil y vivaz en campaña. El diseño de la competencia,
signada por la ventaja dudosamente descontable de la favorita,
incentivaba la búsqueda del voto útil para el segundo puesto. En esa
lid, la líder de la Coalición Cívica superó a Lavagna en manejo, en su
instalación imaginaria como la más opositora de todos y luego en las
encuestas. Premiada en la Capital, el distrito que le es más propicio,
queda como una referencia firme de la oposición, pese a sus dos traspiés
contra Mauricio Macri: ella misma hace dos años, su aliado Jorge
Telerman hace cuatro meses. Lavagna brilló menos que Carrió en campaña,
las encuestas previas y las bocas de urna de ayer le daban fatal. Quedó
tercero pero puede seguir en carrera, merced a esa percepción previa que
quebró y a un porcentaje no desdeñable. Jorge Sobisch y Ricardo López Murphy darán tela para cortar en las pocas horas en que se seguirá hablando de ellos. Su cosecha fue patética. Nadie muere en política pero sí hay descenso a primera “B”, ese será su sino que deberán remontar. En el caso del neuquino valdría la pena calcular cuánto le costó cada voto, un cociente que podría nominarlo para un Guinness. Su provincia le dio la espalda, un tropiezo inmenso que contradice los exorbitantes éxitos de Alberto Rodríguez Saa y Cristina en sus terruños. En el caso del Bull Dog su oratoria pretenciosa, su vedettismo y el grado de acogida mediática no se compadecen con su real talla, la de un dirigente testimonial, segundón. Y pensar que hace cuatro años fue la locura de muchos... En ese lapso (a puro error y obstinación) dilapidó una pequeña fortuna. Lo que es el paso del tiempo: Juan Carlos Blumberg, el ingeniero que movía multitudes “ya” no es ingeniero y no convocó casi a ningún elector. Al cierre de esta nota el justicialista Celso Jaque se encaminaba a la gobernación de Mendoza. Triunfaba sobre César Biffi, radical que representa a la Concertación Plural. Si se confirma ese desenlace, será un sosegate al interior de la coalición de gobierno. mendoza es el terruño de Julio Cobos, un vice que nacería herido. Y fue el primer laboratorio de una fórmula a gobernador de la Concertación. Sería el domicilio de la única derrota de un radical K en su terreno. El gobierno acompañó a las dos listas, la resultante fue fantástica para Cristina, queda por saberse cómo resultará para la construcción política nacional del oficialismo. La restricción a las bocas de urna por tres horas después del cierre de la votación es módica y sensata. No priva a nadie de información esencial, apenas difiere el flujo informativo. La propagación de datos puede inducir a confusión y alterar el escrutinio. No es letal pero fue poco respetuosa la información inmediata propalada por medios electrónicos. Para colmo, no era del todo ajustada mimimizaba un poco a Lavagna.
Varios dirigentes
opositores clamaron formulando denuncias por falta de boletas. El
reclamo tuvo notable propagación radial y televisiva. Muy a menudo
denunciantes y cronistas parecían ignorar cuáles son las incumbencias de
las autoridades nacionales, provinciales y de mesa versus la de los
fiscales. Varios de los problemas señalados derivaban de la carencia de
fiscales, un karma de fuerzas sin implantación territorial. El fervor
aminoró a medida que se conocían las cifras. Las irregularidades deben
ser investigadas pero no tuvieron la magnitud que les confirió.
La vencedora habló en el Hotel Intercontinental. El estilo pareció ser
el mensaje. Hizo un discurso sosegado, sin reproches ni matices.
Faltaron promesas o señales acerca del rumbo de su inminente gobierno
sólo mensajes de transigencia y convocatoria. Kirchner lucía radiante a
su lado, más allá de que (o porque) la diferenciación de modales parece
empezar a ser un tópico de su sucesora. * Gentileza www.pagina12.com.ar
|
||||||||||||||||