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Edición digital - País Mapuche

 

 

 

 

 

 

 


RABIA Y DOLOR EN RUPUMEICA


Tragedia en Lago Maihue


En el país de las cifras macroeconómicas y donde la desigualdad social es la regla, seis personas fallecieron y once permanecen desaparecidas tras volcar en Lago Maihue una frágil embarcación utilizada por la comunidad mapuche de Rupumeica para romper con el aislamiento geográfico y la falta de servicios básicos que los afecta desde hace décadas. Un completo reporte desde la zona de la tragedia.


Por Tiro CAÑULEF y Daniel CARRILLO - Azkintuwe Nº18

 

 

 


 - Familias del sector Rupumeica. Foto de Alejandra de Lucca.

 


La mayoría de los tripulantes y fallecidos en la tragedia eran niños, estudiantes de origen mapuche que viven internados en hogares de Llifén, Futrono y Valdivia.


Las aguas del Lago Maihue y la indiferencia de las autoridades hicieron que los cuadernos de Nury Santibañez se cerraran para siempre.


UN SALDO DE SEIS PERSONAS muertas -en su mayoría mujeres-, 11 desaparecidos y 16 sobrevivientes dejó el volcamiento de una embarcación pasadas las 14 horas del domingo 27 de noviembre en el sector oriente del lago Maihue, ubicado en la comuna de Futrono, a 150 kilómetros al sureste de Valdivia. La lancha, que había sido entregada en comodato por la Municipalidad de Lago Ranco a la comunidad de Rupumeica Bajo, hacía un recorrido diario entre ese sector y el puerto de Maqueo, donde los viajeros abordan comúnmente los buses con destino a Llifén, Futrono y Valdivia.

La mayoría de los tripulantes eran niños, estudiantes de origen mapuche que viven internados en hogares de Llifén, Futrono y Valdivia. Esta vez, la embarcación que los trasladaba solamente alcanzó a recorrer aproximadamente 15 minutos en un trayecto que dura generalmente media hora, cuando al parecer debido al exceso de pasajeros (transportaba a 33 personas y tenía capacidad para 20) y producto del fuerte oleaje se dio vuelta de campana, según le dieron a conocer los sobrevivientes al fiscal de Los Lagos, José Rivas.

La oportuna intervención de la tripulación de una embarcación que navegaba por el sector, fue funda-mental para rescatar a varios sobrevivientes, algunos de los cuales lograron sobrevivir nadando hasta la orilla aproximadamente 100 metros. Sin embargo, diez personas que viajaban en la pequeña embarcación no tuvieron igual suerte y se encuentran desaparecidas hasta el día de hoy en las aguas del lago, cuya profundidad en ese sector alcanza los 100 metros. Seis cadáveres fueron rescatados por los lugareños y los sobrevivientes el mismo día domingo y fueron llevados a la playa de Rupumeica. Hasta ese lugar llegó el fiscal José Rivas, quien fue acompañado por el gobernador René Vásquez y personal policial, entre otros personeros. Los cuerpos de las seis personas fallecidas fueron derivadas pasadas las 22.30 horas del mismo domingo al Servicio Médico Legal de Valdivia, mientras las autoridades civiles y policiales coordinaban las acciones de búsqueda de los numerosos desaparecidos.

"El accidente fue relativamente cerca de la orilla, pero sólo algunos lograron llegar hasta ella. Otros seis fueron rescatados por un bote que pasaba en el lugar... Los cuerpos estaban en el mismo lago, no estaban en la orilla, estaban al interior del lago. Las muertes fueron por inmersión, pudo haber influido la ropa, el peso", explicó el comandante de Bomberos de Futrono, Jaime Ancalaf, quien sólo supo de la tragedia cerca de las tres de la tarde, casi dos horas después del accidente. La razón de tanta tardanza es que la zona donde ocurrió el volcamiento prácticamente no tiene sistemas de comunicación. Los equipos de radio son la única forma de contactarse. De hecho, fue una profesora de la zona la que alertó a carabineros de la tenencia de Llifén, para que las sirenas comenzaran a sonar e ir en busca de la nave, que como todos los domingos trasladaba a los escolares.

Los muertos del domingo en el lago Maihue fueron seis: Jéssica Lorena Mellado Raillanca (14 años), estudiante de la Escuela José Manuel Balmaceda, de Futrono; Angélica Cayo Santibáñez (18 años), estudiante; María Angélica Santibáñez Manque (16 años), estudiante del Liceo de Llifén; Nuri Marianela Santibáñez Velásquez (14 años), estudiante; Telma Ramírez Santibáñez (52 años); Clotilde Raillanca Quinillao (56 años), madre de otra fallecida, Jéssica Mellado. Los 11 desaparecidos son Fresia María Bustamante Quinillao, estudiante del Liceo Rucán, de Futrono; Sandro Mellado, estudiante del Liceo Industrial de Valdivia; Juan Santibáñez Cuyán; Samuel Santibáñez Cuyán; Adolfo Epuyao, Patricia Carrillo Carrillo; Miguel Vásquez Calcumil; David Lara Milanca (patrón de la embarcación), Luis Agüero Monsalve, César Quinillao Santibáñez y Marcelo Santi-báñez Manque (14 años). Los 16 sobrevivientes, socorri-dos especialmente por otra embarcación, fueron Elizabeth Fischer Benavides, Catalina Cárdenas Linay, Dagoberto Santibáñez San Juan, Gerson Santibáñez Santibáñez, Macarena Santibáñez Santibáñez, Paola Ramírez Antillanca y Rosita Quinillao Santibáñez. También sobrevivieron a la tragedia Gerson Mora Higueras, Luis Santander Manque, Eduardo Santander Manque, Claudio Quinillao Santibáñez, Neftalí Santander, Marcos Santibáñez, Mónica Quinillao Santibáñez, Paulina Santibáñez Santibáñez y Benjamín Carrillo Santibáñez. Este último, es un bebé de solamente 15 días de edad.

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NEFTALI EDUARDO Santibáñez Llanque, de 17 años, luchó junto a su prima Alexia Santibáñez para salvar a la guagüita de 15 días que hoy permanece grave en el hospital de Valdivia. Según relató a radio Bío Bío, con voz entrecortada, la experiencia fue terriblemente dramática. "Ella no quería soltar a su guagüita, decía que no quería que muriera. Entonces yo tomé a la guagüita, la levanté y nadé como tres minutos con ella. A mi prima le dije que al menos se salvara ella. Ahí fue cuando llegó el bote y nos sacaron. Yo no daba más. Estuvimos más de 50 minutos en el agua, hacía mucho frío. No podía ayudar a todos". Consultado sobre cómo ocurrieron los hechos que terminaron en el naufragio del lanchón, indicó Santibáñez que "de repente empezaron todos a desesperarse. Algunos gritaban que había que mantener la calma, pero fue imposible, nadie se quedaba tranquilo. Por la desesperación del viento y la gente, los niños chicos que iban. Uno trataba de decir algo, pero la gente estaba gritando, no se podía".

El joven afirmó que "moral y políticamente el responsable es el alcalde, porque tenía conocimiento de esto, a través de cartas se le dijo y nunca nos tomó en cuenta. Carabineros de Llifén, Reinahue y otras zonas también sabían y nunca tomaron cartas en el asunto. Ahora que paso esto todos se preocupan, ¿por qué nunca antes se preocuparon?". A su juicio, "por ser de una comunidad mapuche hay discriminación. Si no, ¿cómo no nos toman en cuenta?". Según se informó ayer lunes, el estado de su pequeño sobrino es crítico. Está conectado a un ventilador mecánico en la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatología del Hospital Clínico Regional de Valdivia. El lactante se encuentra estable pero muy grave, debido a que presentó principio de asfixia por inmersión. Aún se desconoce si tendrá secuelas neurológicas producto del accidente, señalaron fuentes del recinto hospitalario.

El fiscal laguino José Antonio Rivas señaló que la propia comunidad de Rupumeica identificó los cadáveres de las siete personas que perecieron ahogadas y que también le entregaron los nombres de las personas que se encontraban al interior de la embarcación siniestrada. Rivas informó que se entrevistó con cinco sobrevivientes, los que se encontraban muy afectados por la tragedia. Dijo que el exceso de pasajeros es una de las hipótesis que se baraja en la investigación que lleva adelante, junto con la eventual ausencia de medidas de seguridad de la lancha y las malas condiciones climáticas. Sin embargo, para el Seremi de Educación de la Región de Los Lagos, Víctor Reyes, más allá de las extremas condiciones climáticas de la zona, la tragedia era inminente, debido a los peligros que enfrentan los miles de estudiantes rurales de la X Región en sus sacrificados recorridos para educarse.

"Se trata de chicos que viven en zonas aisladas, cuya única vía de salida es a través del lago. Hasta ahora sabemos que la mayoría de los accidentados son son alumnos de básica y media de Futrono", relata conmovido. "La mayoría son jóvenes internos de la localidad de Llifén, de comunidades mapuche... Esto demuestra las dificultades que enfrentan los estudiantes que no tienen todo a la mano para educarse: tienen que trasladarse en medios muy precarios, a veces afectados por situaciones climatológicas muy peligrosas", señaló. Karina Tiznado, por su parte, señala conocer la zona del accidente como pocos. Por su trabajo de matrona recorre la ribera del lago Maihue y recuerda que la comunidad, en su mayoría mapuche, comentaba las malas condiciones en que se encontraba la lancha. "Se veía venir una desgracia en el bote. La última vez que vi la barcaza era patética, porque la gente iban sin chaleco salvavidas y, en vez de veinte personas, que es lo que soporta, llevaba treinta. Entonces tenían que sentar gente en el borde del bote para que todos cupieran", admitió la mujer.

"Lamento los hechos ocurridos, pero estamos disponiendo de todos los medios para reiniciar la búsqueda muy temprano. Para ello, estamos enviando funcionarios de Carabineros, Armada y de la Fuerza Aérea, hasta que encontremos a las personas que permanecen desaparecidas. Lo que sabemos es que se trataba de un viaje regular, aparentemente se presentaron condiciones climáticas muy adversas, pero todo eso será materia de investigación", señaló el mismo día de la tragedia desde Santiago el intendente Jorge Vives. Según el comunicado entregado por la Armada de Chile, la Gobernación Marítima de Valdivia "desplegó personal y vehículos, que actualmente se encuentran realizando tareas de búsqueda y rescate en el lago Maihue. Asimismo la Comandancia del Distrito Naval Chiloé dispuso el inmediato envío de la Partida de Salvataje de la Estación Naval de Puerto Montt y un avión tipo Sky-Master". El comunicado informó además que a la zona del desastre se enviaron dos helicópteros Puma y un helicóptero Volko, provenientes desde Valparaíso y Talcahuano respectivamente, así como una partida de salvataje de Talcahuano, para continuar con el trabajo de búsqueda de los desaparecidos. El gobernador marítimo de Valdivia, Luis Burgos, señaló que los primeros datos revelan que la barcaza con capacidad sólo para 18 personas, no tendría matrícula vigente, "ya que las primeras señales de la embarcación que nos entregaron, no corresponden a ninguna de las que tenemos registradas, por lo tanto no tendría autorización para estar operando en la zona". La autoridad naval afirmó que de cualquier forma se realizaría una investigación sumaria.

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A 130 KILOMETROS AL sureste de Valdivia se ubica el lago Maihue, que pertenece a la comuna de Lago Ranco, en la provincia de Valdivia. Sus aguas se caracterizan por ser de color azul verdoso y transparentes. Mientras que el oleaje, en general, es leve según la dirección e intensidad de los vientos, pero ocasionalmente es considerado peligroso. El lago tiene una superficie de 490 kilómetros cuadrados y su ancho máximo es de seis kilómetros. La costa se caracteriza por ser escarpada y en ella existen formaciones de playas de arena, las que están rodeadas de costas y vegetación. Además, en el extremo occidental existe una playa de piedras. El tipo de paisaje es de origen glaciar y está rodeado por los cerros de la cordillera. Hacia el oriente se destacan los nevados y hacia el occidente se abre un estrecho valle, donde habitan algunas comunidades mapuche. El área del naufragio es de muy difícil acceso y no tiene señal para teléfonos, siendo posibles solo por medio de un radiotransmisor.

Todos en Rupumeica aseguran conocer el lago. Incluso en Puerto Maqueo. Y la coincidencia es que sus aguas ya han guardado en sus obscuras profundidades, cuerpos que jamás volvieron a la superficie. Se quedaron en el fondo, tal vez, como una muda advertencia y testimonio de su peligrosidad. Por eso, ayer en esa comunidad nadie se hacía falsas expectativas por la presencia del robot y su avanzada tecnología que le permite sumergirse donde los buzos no pueden llegar. La esperanza más concreta era ayer que en el interior de la embarcación haya uno o más cuerpos. Pero, nadie está seguro y sólo se sabrá cuando con la ayuda del robot se pueda explorar a través de sus monitores. Ya es lunes y las seis víctimas de la tragedia son veladas, cinco de ellas en el interior de Rupumeica, ubicada a unos cinco kilómetros del lago, en el templo evangélico "Betel", que significa Casa de Dios. Ahí estaban ayer los ataúdes de Clotilde Raiyanque Quinillao, de 55 años, madre de Yéssica Mellado Raiyanque, una joven de 14 años. Su hermano, Marcelo, está desapa-recido. Este es el caso más dramático de Rupumeica porque Eliseo Mellado, el padre, se quedó solo y únicamente aferrado a su fe en Dios. No quiere hablar. Sólo pide que lo comprendan y reitera su devoción y lealtad a su iglesia. También son velados, los restos de Angélica Yanet Cuyán Santibáñez, 18 años; Nury Santibáñez Velásquez, 12 años; y Telma Ramírez Santibáñez, de 52 años. En la localidad de Calcayeu, un kilómetro más al interior del lugar, se velan los restos de María Angélica Santibáñez Manque, de tan solo 15 años.

Familiares de toda la zona y de Santiago arriban con el paso de las horas hasta esa apartada localidad para acompañar en el dolor a sus familiares a los que consuelan pastores evangélicos, como Gabriel Mora, que administraba la palabra del evangelio para que los angustiados padres, hermanas, tías y primas encontraran un consuelo. Algo difícil de aceptar cuando todos coinciden en señalar que la tragedia se pudo evitar, si las entidades pertinentes se hubiesen acercado a Rupumeica a conocer sus problemas y necesidades. Los dolientes familiares pidieron ayer que "ojalá esta tragedia que nos enluta, haya servido para que las autoridades se preocupen más de nosotros. Y que nos vengan a ver a Rupumeica para que conozcan de nuestras necesidades". Gabriel Cuyán, padre de Angélica Yanet, una de las jóvenes víctimas de 18 años, dijo que "nadie responsable pudo prevenir lo de la embarcación que utilizaban nuestros hijos para ir a sus escuelas. Nadie controló nada. Incluso - el patrón de la embarcación, todos sabíamos que vivía bajo la influencia del alcohol", dijo. "Muchas veces -agregó- yo mismo le dije que no bebiera porque tenía en sus manos la responsabilidad de muchas vidas que viajaban con él. Nunca nadie lo fiscalizó".

Al igual que para el resto de su comunidad, para el presidente de la Junta de Vecinos de Rupumeica Bajo, Ricardo Quiniyao, la tragedia pudo ser evitada si las autoridades comunales hubiesen acogido sus peticiones, que, según indica, eran de larga data. "Toda la vida se le ha estado diciendo al alcalde que era una embarcación muy chica y también queríamos que se cambiara el patrón de la lancha, porque no cumplía con los requisitos. A veces andaba ebrio y quedaba en la mitad del lago navegando y todo eso el alcalde lo conocía. Cuántas veces la gente de la comunidad le dijo y él mismo vio el mal estado en que estaba", señala, agregando que él "siempre nos mentía y no cumplía sus compromisos". "La capacidad máxima de la lancha es de 18 personas. Por lo tanto, si existieran personas a la espera de ser trasladados, la lancha deberá realizar un segundo recorrido el mismo día. En caso de viajar personas con carga, no podrán exceder los 12 pasajeros. Dicha medida será adoptada por el lanchero, y en caso de no respetar dichas medidas, la lancha no saldrá a su recorrido habitual, para prevenir cualquier desgracia".

Letra muerta, gente muerta. A pesar de lo categórico del quinto punto del convenio firmado el 1 de abril de 2001, por el cual el municipio de Lago Ranco asignó el mando de la embarcación a David Lara, patrón actualmente desaparecido, aquel negro domingo fueron 33 los pasajeros que abordaron el bote, que además llevaba carga. El punto 8 del mismo documento, al que tuvo acceso este diario, también es decidor: "El municipio se reserva el derecho de rescindir el convenio con David Lara, en caso que él no cumpla con las obligaciones que estipula el presente convenio". Lo anterior parece dar más fuerza a quienes exigen que sea la corporación ranquina la que asuma las responsabilidades en el accidente. Asimismo, el acta de entrega del bote, firmada el 26 de enero del año 1995 por el entonces alcalde Eduardo Espinosa, establece que la tenencia de la nave -destinada a prestar servicio a Rupumeica Alto y Bajo y sectores adyacentes al lago Maihue-, será supervisada por al alcalde, un funcionario municipal o algún concejal de la comuna. Esto, según denuncian miembros de la comunidad, jamás se realizó.

"Nosotros sabíamos que esto iba a pasar y se lo dijimos al alcalde, pero nadie nos hizo caso", sostuvo entre sollozos y rabia Gilda Ramírez, hermana de una de las fallecidas en la tragedia del lago Maihue. El dolor y la pena rodeaba ayer al Servicio Médico Legal de Valdivia, debido al constante paseo de los familiares de las víctimas, cuyos cuerpos fueron trasladados hasta dicho servicio. Gilda Ramírez, oriunda del sector Rupumeica Bajo, lugar de donde provenía la mayoría de los accidentados, dijo que "yo pude pasar en la mañana (del domingo 27) y vi a mi hermana, pero ahora está fallecida. Ella fue una de las primeras personas que fueron sacadas y ahora sus familiares estamos esperando el cuerpo para llevarlo a Futrono y luego velarla y enterrarla". En cuanto a las causas del volcamiento y hundimiento, la lugareña explicó que este accidente se debió a "la negligencia del alcalde Santiago Rosas, a quien siempre se le reclamaba sobre la capacidad. El decía que iba a ayudar a la gente y realmente estábamos botados".

Agregó que el tamaño de la lancha no era el adecuado para los requerimientos de la comunidad, en cuanto a su capacidad de carga y pasajeros. "Yo creo que él (Santiago Rosas) es el único responsable de esta situación y de la pena de los familiares de los fallecidos. Allá nadie tenía chalecos salvavidas y nadie los llegaba a fiscalizar", sostuvo. Señaló que esta lancha sufrió un principio de hundimiento hace un mes, donde la cercanía con el borde costero y la menor cantidad de personas permitió que nadie resultara con lesiones de mayor gravedad. Para Inés Ramírez, la tragedia se agrava con las declaraciones de políticos y autoridades locales, sobre el inicio de investigaciones para establecer las causas del zozobre de la pequeña embarcación. Añadió que "ahora todo el mundo se preocupa de cómo estaba la lancha, la que hace tiempo que estaba mala y nadie se preocupó de esta situación, pero ahora las autoridades se tiran la pelota unos a otros".

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HAN PASADO CUATRO días de la tragedia. Alrededor de mil personas, según estimaciones de Carabineros, participaron a mediodía de ayer jueves en los funerales de las seis víctimas fatales. La ceremonia fúnebre, que se prolongó por espacio de casi cinco horas, se inició con una caminata entre dos iglesias evangélicas y el camposanto de Rupumeica, ubicado a unos seis kilómetros del punto de inicio y en el participaron miembros de gran parte de las comunidades mapuche de la zona de Futrono y Lago Ranco. Durante el entierro, a las víctimas se les dio el último adiós bajo los rituales cristianos y las tradiciones propias de las comunidades mapuche.

La rogativa tradicional fue por el descanso de las almas de las víctimas y por el éxito de los trabajos de recuperación de los desaparecidos. Además, hubo cultos a cargo de pastores evangélicos, ya que las sepultadas pertenecían a dos iglesias cristianas y también un responso católico. Clotilde Reillanque Quirillao, Jessica Mellado Reillanque, Angélica Cuyán Santibáñez, Telma Ramírez, Nury Santibáñez Velásquez y María Santibáñez Manque fueron sepultadas luego de un velatorio que se prolongó durante dos días y medio. El cortejo fue seguido por familiares, vecinos y amigos de las fallecidas, quienes llegaron durante los últimos días desde lejanas comunidades indígenas, así como de Santiago y otras ciudades del país. Bajo un intenso calor, que contrastaba con las condiciones meteorológicas imperantes el día de la tragedia, la multitud se desplazó por los hermosos parajes precordilleranos detrás de dos camiones que se encargaron de transportar los seis ataúdes.

En Valdivia en tanto y con su cuerpo invadido por sondas y bajo el amparo de un rosario, el más pequeño de los sobrevivientes de la tragedia ni siquiera comprende la dura batalla que poco a poco parece ganar. Mientras en Rupumeica, los cuerpos de cuatro de sus tías que apenas conoció volvían a la tierra que las vio nacer, Benjamín Carrillo, el más pequeño de los sobrevivientes, comenzó a dar signos de mejoría y salió de su estado crítico. El lactante, que sobrevivió gracias a la heroica acción de su madre, Paulina Santi-báñez (18), quien nadó con él a duras penas, se encuen-tra internado en la UCI neonatológica del Hospital Clínico Regional.

Por su parte, la profesora Miriam Barril nunca olvidará el último 27 de abril, cuando la voz de Nury Santibáñez, de 14 años, brilló entusiasta, dejando de lado su habitual retraimiento, común entre los niños de localidades apartadas. La alumna del Séptimo B de la Escuela Rural Riñinahue -que recibe estudiantes de 16 comunidades- participaba del grupo folcklórico que esa mañana saludó a los carabineros del retén local en su día. "Le costaba integrarse, era vergonzosa, porque los niños de ese sector son algo más introvertidos, pero siempre participaba dentro de lo que ella podía", relata la docente sobre la tímida Nury, cuya voz nunca más volverá a escucharse ni en las salas ni pasillos del colegio e internado. Las aguas del Maihue y la indiferencia de las autoridades hicieron que los cuadernos de Nury se cerraran para siempre / Azkintuwe


* Corresponsales El Austral de Valdivia..

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