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FOTO DE PEDRO CAYUQUEO |
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Ni la lluvia ni el frío
fue obstáculo. Cientos de mapuches arribaron el pasado
22 de agosto a la localidad de Puerto Domínguez desde
diversos territorios. Allí, a orillas del Lago Budi, muy
cerca del lafkenmapu, en las márgenes del océano
Pacífico, fueron convocados por los lonkos de la Alianza
Territorial Mapuche, organización de corte tradicional
que ha liderado en el sur del país las últimas
movilizaciones. El objetivo del Trawun (Encuentro), que
se desarrolló al interior de un Fundo “recuperado” a la
Iglesia Católica en la zona, fue evaluar las
movilizaciones impulsadas desde el pasado 24 de Julio
por la Alianza -fecha en que no fueron recibidos por las
autoridades en La Moneda-, fortalecer la unidad interna
del movimiento y definir una posición clara frente a las
últimas propuestas de diálogo emanadas desde el gobierno
central.
Presidida por el lonko
del territorio lafkenche, Jorge Calfuqueo, la reunión se
inició a tempranas horas con una rogativa, a la cual se
fueron sumando delegaciones provenientes de Traiguén,
Temuko, Nueva Imperial, Vilcún, Ercilla, Lumako, Lautaro,
Villarrica, Cunco, Freire y Teodoro Schmidt, entre otras
comunas. Destaca la masiva asistencia al Budi de
comuneros de Temucuicui, comuna de Ercilla, encabezados
por el Ñizol Lonko, Juan Catrillanca, y el werken Mijael
Carbone Queipul. También la asistencia de los lonkos
José Cariqueo y Osvaldo Millanao de Ercilla, Pascual
Pichún y Aniceto Norin de Traiguén, y el saludo hecho
llegar desde Lleu Lleu por el lonko Avelino Meñaco,
líder de la emblemática Comunidad Pascual Coña. Tras
toda una jornada de deliberaciones, los líderes
tradicionales decidieron mantener las movilizaciones por
sus demandas territoriales y exigir una instancia de
diálogo directo con la Presidenta Michelle Bachelet. En
palabras simples, basta de intermediarios.
“Las movilizaciones continúan, siguen, no van a parar.
Decir que nosotros, las autoridades tradicionales y las
comunidades movilizadas, demandamos conversar
directamente con la Presidenta Bachelet y no con
intermediarios. Para ello se está constituyendo un
equipo técnico-político de nuestra gente para canalizar
las demandas y elaborar una propuesta. Manifestar a su
vez que el día lunes hay una marcha en la ciudad de
Temuco, en apoyo a la familia del peñi Jaime Mendoza
Collio, donde convocamos a todos los mapuche a
participar. Nos podrán matar o encarcelar, pero esto no
se detendrá”, señala el lonko Jorge Calfuqueo al final
de la jornada, cuando ya el manto de la noche cae sobre
el territorio lafkenche. Mijael Carbone Queipul, werken
de la Comunidad de Temucuicui y también vocero de la
Alianza Territorial, refuerza entonces el mesaje de
Calfuqueo. Llama sin medias tintas a las comunidades a
seguir resistiendo mientras no terminen conversando “de
igual a igual” con el Estado y la Jefa de gobierno.
“Lo decían los lonkos
el día de hoy: no se conversa con intermediarios sino
con la Presidenta. De aquí en adelante la postura
seguirá siendo la misma, esté quién esté en el gobierno.
Ese señor Egaña fue incapaz de solucionar el caso
concreto de una sola comunidad en nuestro sector,
entonces, difícilmente podrá abordar el reclamo de todos
quienes nos hemos movilizado. Para nosotros Egaña no
está capacitado... Llegó el momento en que nosotros
podemos decirle al Estado chileno que aquí hubo
usurpación, despojo, un robo gigantesco. Nosotros no
reivindicamos título de merced, menos título de dominio,
hablamos de territorio mapuche, hablamos del territorio
de un pueblo-nación. El Tratado de Tapihue de 1825, en
el artículo 19, indica claramente que los mapuches somos
dueños legítimos del territorio y que del Bio Bio existe
un país hermano. Ese país no era otro que el País
Mapuche. Hacia allá apuntamos con esta lucha, hacia allá
está dirigido este weichan (levantamiento)”, arengó
Carbone. Gritos de Marrichiweu (diez veces venceremos)
coronaron el cierre de sus palabras, pronunciadas
alrededor de un rewe, tal vez el símbolo más sagrado de
la cosmovisión mapuche.
Minutos más tarde, cuando las delegaciones ya emprenden
el retorno a sus territorios, el lonko Calfuqueo precisa
a Punto Final los alcances de lo acordado en la
combativa jornada. Subraya que la demanda de diálogo
directo con Bachelet no es un capricho, “obedece a la
necesidad de abordar de manera sería y política el
actual escenario, el mismo que a nosotros nos ha costado
la muerte de un hermano”, señala haciendo mención a
Jaime Mendoza Collio, acribillado por un efectivo
policial tras el desalojo de un fundo en la comuna de
Angol. “Nosotros hicimos un primer intento en Julio
cuando viajamos una delegación a Santiago y la
Presidenta no se dio la molestia de recibirnos. Por lo
tanto, la interpelamos para que viaje a reunirse con
nosotros a la región. Como Alianza buscaremos la forma y
vamos a generar las condiciones. Si es necesario detener
las movilizaciones, lo haremos, pero mientras la
Presidenta no confirme este encuentro las comunidades
seguirán movilizadas en sus territorios”, remarca
Calfuqueo.
En días previos al
Trawun, una Comisión del gobierno compuesta por el
Subsecretario de gobierno, Edgardo Riveros, y el
delegado presidencial Rodrigo Egaña, arribó al País
Mapuche con la misión de reunirse con las comunidades y
-según la ministra Carolina Tohá- “preparar la visita de
la comitiva interministerial designada por la Presidenta
Michelle Bachelet para atender el conflicto”. Sin
embargo, Riveros y Egaña solo sostuvieron reuniones con
la Iglesia Católica y Evangélica, así como con
comunidades que no han participado de las
movilizaciones. Sobre el real cometido de esta
delegación de gobierno, el lonko fue tajante.
“Primero fue el señor Rosende, quien vino a alinear a
las policías para estar atentos a las movilizaciones y
de ello resultó la muerte, el crimen, de uno de nuestros
hermanos en Ercilla. Por otro lado, la venida del
Comisionado y el subsecretario nos pareció un chiste y
así lo denunciamos en su minuto. Decir que terminaron
encerrados en cuatro paredes con la Iglesia, la misma
que ha causado a través de la historia también mucho
daño al Pueblo Mapuche. Hoy estamos precisamente
reunidos en un terreno que estamos recuperando de la
Iglesia Católica aquí en el Budi, eso queremos
subrayarlo”, indica Calfuqueo.
Ni la designación –al
cierre de la presente edición- del ministro secretario
general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo,
como “ministro coordinador” de toda la temática indígena
e “interlocutor” ante los mapuches por parte de la
Presidenta, haría cambiar la firme postura de los lonkos
de la Alianza. Viera-Gallo asumió el cargo garantizando
la voluntad del gobierno de dialogar con las comunidades
movilizadas y abordar sus demandas. “Iremos a Temuco a
tomar contacto directo con las distintas agrupaciones y
organizaciones del pueblo mapuche y las puertas de La
Moneda estarán siempre abiertas para escuchar sus
planteamientos”, aseguró el ministro, quien catalogó
como un “lamentable mal entendido” el no haber recibido
Bachelet a los lonkos en su pasada visita a la capital.
Pese a las palabras de buena crianza del ministro, en la
Alianza ya adelantaron que los lonkos no acudirán a
“parlamentar” con Viera-Gallo.
“Lo que haremos será enviar a nuestros werkenes
(mensajeros) para explorar con el ministro el viaje a
Temuco de la Presidenta Bachelet, hacia allá apuntamos
como movimiento y mientras esto no suceda las
movilizaciones seguirán su curso”, advierte el lonko
Calfuqueo. Y es que para la Alianza, el diálogo es de
igual a igual o simplemente no lo es. Y lo único igual a
los lonkos es la Jefa de Estado, subraya Calfuqueo. “En
ningún caso un ministro”, remata. No son temas menores
aquellos que los lonkos quieren poner sobre la mesa
presidencial. El werken Mijael Carbone los enumera para
Punto Final. “Reconocimiento del derecho a la autonomía
y la autodeterminación de nuestro pueblo; devolución del
territorio mapuche vía expropiaciones o compras, el
mecanismo está por verse; la libertad de todos los
presos políticos mapuches, los lonkos han planteado en
esta reunión la figura del indulto; y el fin de los
megaproyectos dentro del territorio mapuche”. “Esos son
los puntos que pondremos sobre la mesa”, agrega el joven
dirigente. Autonomía, control territorial, libertad a
los presos políticos... sin duda palabras mayores para
un gobierno acostumbrado a lidiar con las movilizaciones
mapuches en base a dos estrategias muy definidas:
represión y cárcel para los rebeldes; proyectos
productivos y míseras compras de tierras para los
sumisos. La vieja estrategia del garrote y la zanahoria,
puesta a prueba hoy por una Alianza de lonkos que cada
día suma nuevas adhesiones y voluntades.
500 años de resistencia
Cuenta que se aburrieron de esperar. Que ya no quieren
migajas. Que quieren recuperar sus territorios
originales y que para ello la única garantía que tienen
es la movilización activa en sus territorios. “Pero el
Gobierno no escucha razones. Por eso nos unimos para
movilizarnos. Ahora somos 60 y pronto llegaremos a 120
comunidades que están pidiendo integrarse a nuestra
lucha. Somos un movimiento que está creciendo”, afirma a
Punto Final el líder de la Alianza Territorial Mapuche,
Ñizol lonko (Jefe Principal) Juan Catrillanca Antin. Lo
cierto es que no solo comunidades han logrado articular
tras de si. En las últimas semanas, importantes
organizaciones mapuches han respaldado los
planteamientos de este nuevo referente, el nuevo dolor
de cabeza de La Moneda.
El lonko Catrillanca,
líder a su vez de la emblemática comunidad Temucuicui de
Ercilla, explica que la principal lucha de la Alianza es
la recuperación de tierras. Pero ese sería solo un
primer paso. El segundo, luchar por el reconocimiento de
derechos políticos como “Nación” y avanzar hacia la
autodeterminación de los mapuches en el sur de Chile.
Catrillanca revela que esta Alianza, formalizada hace un
mes tras numerosos encuentros desarrollados en Ercilla,
Temuco y el Budi, la integran comunidades de los cuatro
puntos del territorio mapuche. Y que tras el crimen de
Jaime Mendoza Collío, todos han reafirmado seguir
luchando, “más unidos que antes, con más fuerza y
resistencia... pero sin armas, sólo nos defenderemos con
nuestros 'wiños' (chuecas) y boleadoras”, aclara.
Catrillanca, ex miembro de Ad-Mapu, la principal
organización mapuche de los años 80’ y cercano en los
90’ al Consejo de Todas las Tierras, dirigido por Aucán
Huilcamán, tiene claro que en una confrontación armada
las víctimas serían mayoritariamente mapuches. De allí
que se desmarque públicamente de los métodos y discursos
más radicales, tales como aquellos enarbolados por la
Coordinadora Arauco Malleco (CAM). “No me pronuncio
sobre esa organización. No sé si usan armas o no. Sus
decisiones no tienen nada que ver con nosotros”, aclara
el líder tradicional. Recientemente, tras el ataque a un
bus de pasajeros en la Ruta 5 Sur reivindicado por
“Órganos de Resistencia” de la CAM del sector de Yeupeco,
la propia Alianza no dudó en condenar el ataque.
“Mientras haya
actuaciones de la CAM que no causen daño a personas
civiles, nosotros claramente no vamos a decir nada. Pero
nosotros estamos en contra de que se dañe a las personas
o que se atente contra la vida, incluso de
Carabineros... Si bien no estuve allí, pido perdón a
todas las personas por lo que les sucedió”, declaró
entonces el werken Mijael Carbone, brazo derecho de
Catrillanca. “Nosotros no estamos usando armas de fuego
y tampoco pretendemos usarlas. Que la fuerza policial
las use no significa que nosotros tengamos que armarnos”
agregaría el joven dirigente. Para el Ñizol Lonko, el
respeto hacia el otro, “aun siendo nosotros un pueblo
agredido constantemente”, es un valor mapuche que se
debe cultivar a diario. Esforzarse por ser norche
(persona correcta), kimche (persona sabia), kvmeche
(persona bondadosa)... newenche (persona valiente).
Valores, principios básicos en la formación de un
mapuche, subraya. Y es que Catrillanca gusta de nutrir
de elementos culturales y filosóficos propios de su
pueblo el camino de lucha que han elegido transitar.
“Desde nuestra cosmovisión, los antepasados construyeron
un modo armónico de convivencia y de relación con todos
los elementos de la naturaleza, somos directos herederos
de una cultura que supo vivir como una gran familia, que
está compuesta por el universo en su totalidad y
nosotros como che (gente), en y desde la tierra, solo
somos un integrante más de ese conjunto. Así hemos
sabido constituirnos como Pueblo, como Nación, con una
historia, una cultura, una lengua, un territorio, un
sistema social, un sistema religioso y una conciencia de
identidad colectiva. Somos diferentes, ocupamos este
territorio desde mucho antes de la llegada de los
españoles y de la reciente formación del Estado chileno.
Pero desde hace ya más de 500 años hemos debido luchar
permanentemente para poder existir, lo que ha hecho que
nuestra historia esté regada por la sangre de nuestros
antepasados, quienes lucharon y entregaron sus vidas
para defender nuestra gente y nuestra tierra”, señala
Catrillanca a Punto Final.
“Hoy junto con seguir
luchando vemos como el Estado impone a nuestro pueblo y
a su propia sociedad un sistema de vida que solo ha
provocado miseria, dolor y destrucción. Un sistema en
donde todos los valores de solidaridad, respeto y
armonía son aniquilados, sembrando el odio y la
destrucción... todo lo cual se vuelve más siniestro
cuando observamos que solo lo hacen para obtener dinero,
papeles a los cuales han entregado más valor que a sus
propias vidas... Por todo lo anterior, defenderemos como
sea posible nuestra cultura y los derechos que nos
asisten, a través del ejercicio de la autonomía y
nuestra autodeterminación como pueblo, derechos hoy
consagrados en la legislación internacional”, subraya el
líder tradicional.
* Publicado
originalmente en Revista Punto Final.
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