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FOTO DE JUAN P. CATEPILLAN. |
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De
nuevo desde una tribuna privilegiada como lo es el Diario “El Mercurio”
en fecha tan reciente como el domingo 30 de agosto del año en curso el
historiador Sergio Villalobos como francotirador escribe acerca del
pueblo mapuche. Solo quiero responderle de manera general y no referirme
a los detalles de su vieja perorata que de cuando en cuando desempolva.
Desde hace años, específicamente en mis estudios universitarios de
pedagogía en historia y geografía he venido leyendo libros del Sr.
Sergio Villalobos Rivera y en la última década, no sin asombro y
decepción he constatado en distintos artículos de prensa de su autoría
referidos al pueblo mapuche un sesgo que no se condice con su condición
de un intelectual respetado y respetuoso. Siento, pienso y he confirmado
en el Sr. Villalobos obsesión por escribir respecto de un pueblo, al
cual no le tiene aprecio. Sus aportes, entonces, podrían ser de gran
ayuda hacia grupos humanos que él valora y respeta; pues, cuando uno
aprecia a alguien o algo, la propia sensibilidad se agudiza y el
intelecto se refina y expresa lo más puro y elevado que le es posible.
El pueblo mapuche en su conjunto necesita ese tipo de comentarios para
ayudarlo a alcanzar su destino elevado que seguramente alcanzará.
Un intelectual debería esforzarse por ser erudito y sabio para reconocer
en el otro y en los otros lo positivo que pudieran tener, aunque fuera
en una pequeña proporción. Seguramente el Sr. Villalobos percibe la
realidad desde un paradigma cristiano occidental; pues bien, debería
recordar que Jesús reconoció y valoró lo positivo aún en sus enemigos.
He de decirle que lamento que utilice su poder como profesor
universitario y use tribunas que otros no tienen para escribir
peyorativamente, en este caso, hacia un pueblo que es la raíz más
profunda no solo de lo que es el actual Estado de Chile, sino que
también de Argentina. Su lenguaje utilizado en estas tribunas lleva
consigo altos grados de sentimientos de superioridad, prejuicio que
llevan implícito quienes anidan en su corazón y en su mente el racismo;
una lacra que ya debería haber sido superado por la humanidad y
especialmente en aquellos con altos logros académicos.
En sus numerosos artículos el Sr. Villalobos sistemáticamente nos ha
querido arrebatar nuestro nombre colectivo. Pues bien el nombre de un
individuo o de un colectivo de individuos no depende de alguien externo.
Depende del individuo o de los individuos y en nuestro caso, hemos
decidido desde antaño llamarnos mapuches: es una decisión nuestra. Pues
bien Sr. Villalobos llámenos por nuestro nombre: somos MAPUCHE (Gente de
la Tierra). A usted no le he puesto otro nombre ni apellido; le he
conocido como Sergio Villalobos Rivera y así le seguiré llamando.
Le invito a conocer a mapuche de carne y hueso, mapuches reales, en las
distintas comunidades de la VIII, IX y X regiones, así como también a
hermanos que viven en Santiago o la V región (todos dentro del
Wallmapuche o territorio ancestral mapuche) para intercambiar opiniones
con profesores y técnicos, intelectuales y personas comunes y
corrientes, para tener una mirada más real y no solo apoyada en textos
que han distorsionado nuestra realidad histórica, los cuales además se
leen y releen en cómodas salas con aire acondicionado, teniendo como
resultado último, nuevos textos distorsionadores.
* Estudiante de doctorado en
Educación. Universidad de Sevilla, España.
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