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CRISIS POLÍTICA EN EL PAIS ANDINO |
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Bolivia: Entre la muerte y la
esperanza |
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En Bolivia se está en
presencia de una abierta lucha ideológica por el poder. En este
escenario, por parte de los prefectos opositores, se blanden los métodos
más siniestros de la guerra sucia, donde los medios de comunicación
cumplen un rol destacado, obviando realidades, negando hechos y
generando ambientes de ingobernabilidad, algo conocido por todos quienes
vivimos en Wallmapu. Un reporte desde la Paz del enviado especial de
Azkintuwe. |
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Por Wladimir
PAINEMAL, desde La Paz
I
Azkintuwe |
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Apoyo
a Presidente Evo Morales. |
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Foto de Agencias. |
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Conmoción
es la palabra que puede describir el ambiente que se vive por estos días
en Bolivia. Mientras se van conociendo los detalles de la masacre de “El
Porvenir” ubicado en el oriental Departamento de Pando, la indignación
se ha tomado la capital del país andino, donde miles de personas
recorren sus calles exigiendo justicia. La cantidad de muertos ha
variado mientras siguen llegando detalles de la masacre. Los cuerpos
encontrados hasta el momento suman 20 y presentan señales de tortura,
descuartizamiento y estrangulamiento. De acuerdo a datos oficiales se
calcula en 100 los desaparecidos al interior del monte, entre ellos
niños y mujeres. Los informes hablan además de fosas comunes que fueron
hechas para ocultar los crímenes.
Decenas de heridos no
han podido acceder además a los centros de salud por el temor de ser
agredidos por los “cívicos”. Los sobrevivientes aterrorizados relataron
a los medios que muchos niños fueron lanzados al río y no será posible
encontrarlos por la presencia de pirañas. Un detalle macabro de lo
acontecido en “El Porvenir” el pasado 11 de septiembre es que la mayoría
de los muertos son dirigentes indígenas, rematados en su gran mayoría
con un disparo a quemarropa en el corazón. El prefecto de Pando,
Leopoldo Fernández, dueño del 70 por ciento de las tierras del
departamento, es el principal inculpado. Su accionar fue más el de un
terrateniente defendiendo sus bienes que de una autoridad.

Si
bien en un comienzo la oposición habia condicionamiento el diálogo a la
liberación del prefecto Fernández, la presión nacional e internacional,
incluido el potente respaldo de UNASUR al gobierno constitucional de
Morales, pudo crear las condiciones necesarias para que el diálogo se
iniciara finalmente en Cochabamba. La actitud de la oposición molestó de
sobremanera a las organizaciones sociales. |
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Fernández es lejos el
principal opositor al proceso de reforma agraria impulsado por el
gobierno de Evo Morales. Está acusado de financiar, apoyar y promover
escuadrones de la muerte, entre los cuales se encuentran ciudadanos
brasileños, peruanos y colombianos, llevados a la zona para luchar en
contra de campesinos indígenas que reivindican sus territorios
históricos. Actualmente se encuentra detenido por los cargos de
terrorismo, asociación delictuosa y asesinato. Aun así, se le han
brindado todas las garantías de un debido proceso. La televisión lo
muestra hablando ante la prensa con la confianza de que saldrá
victorioso de esta acusación; lo ha visitado incluso una Comisión de la
ONU para conocer su estado de salud. La Iglesia de Santa Cruz se dispone
a realizar una misa a su favor y también para orar por los otros
inculpados. Frente a ello, resulta inconcebible para un observador
externo el abandono que estas mismas instancias hacen de las víctimas.
A esta situación se suma la persecución general a las organizaciones
indígenas del oriente boliviano, quienes se han declarado en
clandestinidad. La Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente
(CIDOB) denunció la constante agresión y amenazas de muerte a mujeres e
hijos e hijas de dirigentes. Pero a pesar de la situación de agresión
que han sufrido, la organización reiteró su “vocación de vivir con paz y
dignidad”. Actualmente se mantienen tomadas las instituciones públicas
de varios departamentos de la media luna y paulatinamente se liberan los
aeropuertos. Sin embargo, la situación se mantiene en tensión a pesar de
los esfuerzos por posicionar una mesa de dialogo. Sobre 20 mil
campesinos indígenas mantienen bloqueados los accesos a Santa Cruz
exigiendo se entreguen las dependencias oficiales. Muchas de las
instituciones tomadas son aquellas que catastran las tierras usurpadas y
cuyos documentos han ido paulatinamente desapareciendo.
Si bien en un comienzo la oposición había condicionamiento el diálogo a
la liberación del prefecto Fernández, la presión nacional e
internacional, incluido el potente respaldo de UNASUR al gobierno
constitucional de Morales, pudo crear las condiciones para que el
diálogo se iniciara finalmente en Cochabamba. La actitud de la oposición
molestó de sobremanera a las organizaciones sociales, quienes en los
últimos días se han volcado a las calles dejando en claro que una cosa
es el diálogo político y otra la responsabilidad criminal de Fernández.
El propio Evo Morales instó este sábado al Poder Judicial a cumplir su
rol constitucional sancionando a los responsables de las actos
terroristas contra las entidades del Estado y de la masacre en el
departamento de Pando. “Lo que pasó en Pando es algo totalmente
inhumano, imperdonable. Yo quiero pedir a la justicia boliviana
realmente hacer justicia, que escuchen lo que pide el pueblo”, instó el
Mandatario.
Morales señaló que el tercer Poder del Estado tiene que proteger el
Estado de derecho, pues afirmó que existen pruebas sobre el crimen de
lesa humanidad por el que se inició una investigación al ex prefecto
pandino. Dijo que basta escuchar los testimonios de las decenas de
heridos y familiares de las víctimas de esa matanza. “El poder en base a
la plata y las armas no es la solución para los pueblos de esa región y
del país en general”, remarcó en alusión a la anterior administración en
Pando. También pidió a las autoridades judiciales abrir procesos contra
las personas involucradas en la toma de instituciones públicas y
sabotajes a plantas distribuidoras de energéticos en los departamentos
de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando.
La guerra comunicacional
Los medios de comunicación, manejados en su mayoría por la oposición, se
han volcado a defender los derechos del prefecto de Pando, dando
espacios a líderes de la oposición blanca para que denosten e injurien
sin contrastar ninguna de las afirmaciones que estos realizan.
Declaraciones que en otros regímenes democráticos podrían significar
sendas querellas por injurias, en Bolivia no generan la menor
preocupación en los editores de medios. La consigna pareciera ser
“mentir, mentir que algo queda”. En la prensa escrita, por citar un
caso, no hay mención alguna a los derechos de los masacrados, no se
realizan coberturas desde el lugar de los hechos, no se publican los
listados oficiales de heridos, desaparecidos y muertos, menos aun
posible encontrar galerías de imágenes de lo acontecido. ¿Puede avanzar
la refundación de Bolivia sin plantearse Morales disputar la hegemonía
de la prensa opositora? La pregunta ronda en el ambiente.

En Bolivia se está en
presencia de una abierta lucha ideológica por el poder. En este
escenario, por parte de los prefectos opositores, se blanden los métodos
más siniestros de la guerra sucia, donde los medios cumplen un rol
destacado, obviando realidades, negando hechos, generando ambientes de
ingobernabilidad, algo conocido por quienes vivimos en Wallmapu. |
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Los nudos de
argumentación de los grandes medios denuncian una manipulación
manifiesta de los hechos y datos entregados por el gobierno. Se afirma
desde la oposición que el prefecto no podría haber sido detenido, pues
fue elegido “por el voto popular”. ¿Desde cuándo ser electo
democráticamente garantiza a las autoridades impunidad para cometer
crímenes? Por otro lado se deja en entredicho la responsabilidad del
estado nacional para prevenir y cautelar el derecho de las personas que
estaban siendo masacradas, una acusación a todas luces surrealista. La
oposición a transformado al prefecto Fernández en su arma de lucha,
esgrimiendo argumentos jurídicos que distan mucho de instrumentos
internacionales que castigan el genocidio. Apoyados por instituciones
como el Colegio de Abogados, de marcado sesgo ideológico anti Evo
Morales, argumentan hoy una serie de supuestos delitos cometidos por el
gobierno en la pasada crisis. El diablo vendiendo cruces.
En Bolivia se está en presencia de una abierta lucha ideológica por el
poder. En este escenario, por parte de los prefectos opositores, se
blanden los métodos más siniestros de la guerra sucia, donde los medios
cumplen un rol destacado, obviando realidades, negando hechos y
generando ambientes de ingobernabilidad, algo conocido por todos quienes
vivimos en Wallmapu. Otro actor y en absoluto secundario en la crisis lo
constituye el gobierno de George Bush. Por ello, en los últimos días, un
grupo de 90 líderes académicos de todo Estados Unidos demandó que
Washington revele los nombres de los grupos de oposición que financia en
Bolivia. Y que corte ese apoyo económico a aquellos que fomenten la
violencia en contra del Gobierno constitucional. La misiva fue entregada
este sábado a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, con copia al
embajador Philip Goldberg, declarado "persona non grata" y expulsado de
Bolivia hace ocho días. También se remitió a los candidatos
presidenciales Barack Obama (Demócrata) y John McCain (Republicano).
En la misiva, los académicos pidieron
que Estados Unidos
“condene sin equívoco
los métodos violentos, destructivos y antidemocráticos empleados por
miembros de la oposición 'pro-autonomía' en Bolivia”
y cese cualquier tipo de apoyo a grupos que fomenten la violencia en ese
país. Los académicos señalan que tanto los contribuyentes
estadounidenses, como el Gobierno y el pueblo de Bolivia,
“tienen derecho a saber
qué fondos estadounidenses están ayudando a Bolivia”.
Destacaron en particular que los recientes actos de violencia parecen
ser una respuesta organizada de grupos de oposición que intentan lograr
lo que no pudieron en las urnas durante el referendo nacional del pasado
10 de agosto. La carta incluye firmas de 90 académicos de universidades
como Harvard University, American University, Duke University, Johns
Hopkins University, University of California-Davis, Queens College, New
York University, y Purdue, entre otras /
AZ
* Antropólogo, subdirector de
Azkintuwe.
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