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Indígenas y ambientalistas alertan
sobre planes de promoción forestal |
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La Patagonia concentra sólo el 4% de las plantaciones
forestales de Argentina. El escaso desarrollo del sector en
esta región, es visto por sus autoridades y empresarios como
un amplio campo de oportunidades: 4 millones de hectáreas
forestables repartidas en las provincias de Neuquén, Río Negro
y Chubut, sin embargo, esta proyección atentatoria, tiene
férrea resistencia. |
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Por
Hernán SCANDIZZO
I
Domingo 21 de Septiembre de 2008 |
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Plantaciones de pino en Bariloche. |
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Foto de Archivo. |
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PUELMAPU
/ Hacia ese horizonte apuntan las autoridades nacionales y locales, que
en abril confluyeron en la Primera Reunión de Coordinación del Plan
Forestal Regional Patagónico —realizado en la ciudad chubutense de
Esquel—, y vislumbran el Congreso Forestal Mundial como una gran
vidriera que en el 2009 concentrará en el país a inversores, consultoras
y representaciones extranjeras.
Sin embargo, las comunidades mapuche ven en esto una amenaza y denuncian
que el gobierno no mide los costos. “El objetivo es colocar a la región
en la vanguardia a nivel nacional, a como dé lugar”, acusan
ambientalistas y dirigentes de las comunidades mapuche.
Según el gobierno neuquino, cerca del 60% de los 1,5 millones de
hectáreas [y sólo 60,000 implantadas] que posee corresponde a
propiedades privadas —cuya legitimidad y legalidad en muchos casos es
cuestionada por el pueblo mapuche—, mientras que el resto son tierras
fiscales dedicadas a la actividad ganadera trashumante, principalmente
de cabras y ovejas.
El problema es cómo compatibilizar las prácticas productivas
tradicionales y la actividad forestal. Los sistemas campesinos
tradicionales poseen tres subsistemas que a la vez son indivisibles: la
invernada [campos ubicados en tierras bajas], la veranada [en la ladera
de los cerros] y la ruta de arreo [que varía de unos pocos kilómetros a
cientos, según cada comunidad] y es justamente donde la actividad
forestal —tal como está diseñada— no es compatible con el uso actual por
parte de los pequeños productores. El cerramiento de grandes extensiones
destinadas a las plantaciones [de pino] corta las rutas de arreo [entre
las invernadas y veranadas] y disminuye las superficies de pastoreo.

En noviembre pasado, en esa misma región, las comunidades Paineo y
Cayupán reclamaron a las autoridades provinciales la restitución de sus
veranadas, también vendidas a empresas forestales, mientras que en enero
el Consejo Zonal Centro (CZC) —que reúne a comunidades mapuche del
centro de la provincia de Neuquén— y la comunidad Vicente Katrunao
Pincén retomaron la posesión de distintos territorios. |
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Conflictos se agravan
En este contexto se han generado una serie de conflictos territoriales
que tendieron a profundizarse en los últimos años. Ante la merma de su
ganado, por la reducción y deterioro de su veranada debido al
sobrepastoreo y seca de vertientes por las plantaciones de pino, en el
2003 la comunidad mapuche Wiñoy Folil reingresó a campos de uso
ancestral ubicados en el paraje cordillerano Pampa de Lonco Luan, en el
departamento Aluminé. De ese sitio habían sido desplazados en la década
de los 80 por la Corporación Forestal Neuquina (CORFONE).
En noviembre pasado, en esa misma región, las comunidades Paineo y
Cayupán reclamaron a las autoridades provinciales la restitución de sus
veranadas, también vendidas a empresas forestales, mientras que en enero
el Consejo Zonal Centro (CZC) —que reúne a comunidades mapuche del
centro de la provincia de Neuquén— y la comunidad Vicente Katrunao
Pincén retomaron la posesión de distintos territorios.
“Así como se han ido entregando [tierras] a privados también hemos
iniciado un proceso de recuperación de veranadas que han sido usurpadas
en forma ilegal. Este proceso va en crecimiento porque a medida que nos
van cerrando, nos obligan a pegar manotazos para defendernos de este
aprieto y recuperamos el territorio”, expresó Martín Velázquez Maliqueo,
logko —autoridad tradicional— de la comunidad Logko Puran, que integra
el CZC.
Aunque el conflicto por el ingreso de empresas forestales a territorio
mapuche ha estallado en el centro sur de la provincia de Neuquén —por el
desarrollo alcanzado por estos emprendimientos en esa provincia—, la
tensión se extiende al resto de las provincias patagónicas.
En agosto de 2004 la empresa italiana Ecoxilón suscribió una carta de
intención con el gobierno de Río Negro para alquilar un millón de
hectáreas de tierras fiscales por 30 años “para la forestación y
producción de oxígeno”. Si bien esa iniciativa quedó en el olvido, en
aquel momento el Consejo Asesor Indígena criticó que las autoridades
dispusieran de esas tierras desconociendo los derechos territoriales que
sobre ellas reclama su pueblo.
Especies exóticas
Además de la demanda territorial, los mapuche cuestionan la introducción
de coníferas exóticas —pinos ponderosa y contorta procedentes del oeste
de EEUU— que rompen el equilibrio entre los diferentes elementos de la
naturaleza.
Las organizaciones ecologistas comparten las críticas a las
forestaciones, asegurando que producen cambios en la acidez del suelo,
se imponen sobre las especies nativas por ausencia de predadores
naturales, desplazándolas, y modifican los regímenes hidrológicos por su
alta absorción de agua, entre otras observaciones. También anticipan que
cuando estas plantaciones estén “maduras” podrían desembarcar en la
región fábricas de pasta de celulosa, industria altamente contaminante,
para cerrar el ciclo productivo.
La actividad forestal cobró impulso a principios de la década de los 90
cuando comenzó a implementarse un régimen de promoción, que fue coronado
en 1999 con la ley 25.080 que otorga subsidios y exenciones impositivas,
entre otras ventajas. La crisis económica del 2001 puso un freno a esa
carrera y hacia el 2003 el sector forestal primario sólo representaba el
0,3% del producto interno bruto, y las agroindustrias derivadas, el 2%.
La posibilidad de presentar las forestaciones como Mecanismo de
Desarrollo Limpio (MDL) —según lo establece el Protocolo de Kyoto— y
obtener créditos por la captura de carbono, se presenta como un estímulo
extra.
De las provincias patagónicas, Neuquén ha dado el mayor impulso a la
actividad forestal, también favorecida por la aptitud de sus suelos.
Concentra el 60% de las plantaciones de la región; actualmente su tasa
de forestación es de 3.500 Ha anuales, y la meta fijada por el Plan
Forestal Neuquino 2001 es alcanzar las 10.000 Ha anuales, con un ritmo
sostenido de plantación a lo largo de 35 años. La forestación estatal
constituye el 63%, que se realiza a través de la CORFONE, con mayoría
accionaria de la provincia / AZ
* Gentileza de Noticias Aliadas.
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